lunes, 7 de diciembre de 2009

Un adios especial


Hace unos dias se nos ha ido Huesos, un abuelete muy especial para todos los que le han conocido. Estuvo mucho tiempo en el CIAAM esperando una oportunidad... como pasaba tiempo y no llegaba, se cambió a otra protectora, a ANAA, a ver si tenía más suerte allí... bueno, su hora le ha llegado y lamentablemente ha sido en un chenil, no en un hogar. Pero hay que decir que ese chenil para él era un hogar, donde se le trataba con muchísimo cariño. El mejor hogar que tuvo en su vida.


Esta despedida no es mía, sino de otra persona que le conocía y le quería mucho y bien:



A un perro

No me interesa tu nombre…
Tu raza: no me interesa…
Te miro a vos. Miro al hombre,
Y siento una gran tristeza…

Son tus ojos siempre dulces,
Con esa rara belleza
Que nace del corazón
Y acrecienta la nobleza.

A veces… ¿Sabes?... yo pienso
Que DIOS te puso en la tierra
Como un símbolo de Amor
que los hombres no interpretan…

Decir que sos un “AMIGO”
Sonaría como una ofensa…
“AMIGO”: es una medida…
y al perro: le queda estrecha…!!!

Los cachorros vagabundos
(como criaturas huérfanas)
valoran mas la ternura…
y pagan con mas nobleza…

TAN SOLO PEDIS CARIÑO
Y HAY GENTE QUE TE LO NIEGA.

No me interesa tu nombre...
Tu raza: no me interesa
y…, si por un gran “milagro”
yo fuese un “perro cualquiera”
viviría con orgullo
y no: lleno de vergüenza…!!!


Este precioso poema de Eduardo César Viglietti, dedicado a los perros abandonados, es una auténtica maravilla, y me lo apropio (con permiso del autor) para hacer un pequeño homenaje a un amigo que recientemente ha cruzado el arco iris. Nuestro querido Huesos. El abuelete entrañable que nos mordisqueaba los pantalones para que nos quedaramos con él en el chenil. Quería estar siempre con nosotros. En el patio jugaba poco, prefería nuestros mimos a la pelota.Recuerdo su carita marcada (que demostraba que su vida no había sido la mejor) y esos ojos tan abiertos que te "adoraban" cuando estabas con él. Recuerdo como en los paseos, si te parabas un instante, apovechaba para poner la cabeza en tus piernas y apoyarse en tí. ¡Que pena que no encontrara, como tantos otros, lo único que buscaba, y lo que todos merecen, Alguien que les llene de amor! Pero al menos, Huesos, tú si conociste el cariño en tus últimos años. Nosotros te quisimos, e intentamos (dentro de nuestras posibilidades) compensarte tus carencias, y eso tú, querido amigo, lo sabías.


Nuestro recuerdo también a los que nos dejaron antes. Sé, y lo lamento, que faltarán nombres, pero también sé que me perdonarán. Nuestro abrazo tambien para: Bruno, Mel, Bridget, Golfo, Brezo, Máximo, Gales, Légolas, Alejandra, Rais, Eufemio, Sevillana, Marco, Juana Diego, Kazán... etc, y no quiero olvidarme de Vael-Rex, que tuvo la suerte de encontrarse con uno de los corazones más grandes que pasean por nuestro mundo y por nuestro albergue, Rosita invisible, y le hizo feliz hasta el final.


Toñi.