
Han pasado ya unos cuantos meses desde que vino, y Violeta ya está del todo recuperada. Bueno, como veis, está un poco "regordeta", he de confesar que cuando la ví la primera vez pensé que estaba embarazada y bajé corriendo a decirselo a los auxiliares... nada de nada. Lo que le pasa a Violeta es que nos come muuuuuucho. Supongo que ha tenido que pasar mucha hambre esta gatita, porque come con un poco de ansia, motivo por el cual está tan de buen año.
Tiene un par de añitos, y es sumamente cariñosa. Cuando entras en el chenil viene moviendo su barriguilla y lo primero que hace es subirse y sentarse en tu regazo para que le hagas mimos tranquilamente. Si la llamas viene enseguidita hacia tí y se queda donde tú estes... está muy necesitada de mimos, se nota que ha sido una gatita casera que a saber porqué (como casi todos los que vienen) se ha visto en la calle pasando hambre.
gato disponible para adoptar.