
Cuando llegó no se dejaba tocar, era tremendamente miedoso, no quería ni salir al patio... ahora, después de todo este tiempo, se alegra muchísimo cuando entras en el chenil a buscarle para pasear, y disfruta como un enano pegandose sus carreritas por el patio, jugando con sus compis.
No podemos decir lo mismo, de momento, de Serrana. A ver si con la terapia conseguimos socializarla un poquito, ya os contaré.
Cuando le paseas le queda ese "algo" del perrillo inseguro con las personas...sabe que nada malo le va a pasar con nosotros, pero a la vez no puede evitarlo, no termina de confiar ya que ésto lo ha aprendido ya de mayor. Debe tener unos 4 años más o menos, y estoy segura de que con un poquito de tiempo y dedicación, este perrillo puede ser muy muy feliz con alguien que le quera para bien.
tamaño: mediano
tamaño: mediano
perro disponible para adopción